Viajar es una actividad necesaria para abrir la mente, para entender a las personas diferentes de nosotros, pero también puede ser simplemente mirarnos dentro y observar lo que vemos...
Lo importante es que entre lo que nos hemos traído hay también experiencias maravillosas, cariño, músicas nuevas y viejas mezcladas en los oídos, espuma, aire libre y sol asimilados por la piel. Somos un poco más salvajes que cuando nos hemos ido, por eso también ahora la casa parece más pequeña. ***
Este año las maletas eran gigantes, enormes, desproporcionadamente pesadas para una espalda como la mía. Y después del esfuerzo de llevarlas hasta el autobus, después al metro con sus escaleritas, pasearlas por el aeropuerto hasta que hemos conseguido facturar, recogerlas de la banda móvil en el aeropuerto de Fiumicino, subirlas a los dos carros (2 euros) que nos han ayudado a llegar a la estación del tren, alzarlas para convencerlas de entrar dentro del primer tren que conseguía llegar al aeropuerto después de numerosas cancelaciones y naturalmente atestado de gente, buscarles un sitio en la estantería dedicada al equipaje, estar atentos durante todo el viaje a que siguieran allí al final del trayecto, bajarlas en la estación más cerca de casa, arrastrarlas ya agotados hasta el primer trozo de carretera disponible, esperar sentados a que uno de nosotros vaya a casa andando, coja el coche y vuelva para cargar las maletas. Subirlas al dulce hogar (en ascensor, gracias a Dios) y... descubrir que la casa está llena y que no tienes la menor idea de donde meterás todo lo que los cuatro nos hemos traído. ***
Es muy sencillo, basta teclear un poco y hacer dos o tres click. Gracias a este simple gesto, los contactos que apoyan el proyecto de organizar espectáculos teatrales aumentarán y el objetivo estará un poco más cerca. Regala un click a un niño sordo
Me sucede una cosa extraña. Esta mañana he llamado al Mais con la intención de cancelar, no sin pesar, la subscripción que mi compañero y marido hizo hace muchos años. Digo hizo porque entonces fue una idea suya que me pareció bien, pero a la que no participé de forma concreta. Se ocupó siempre él de pagar cuando había que hacerlo. Bueno, llevamos dos años con un solo sueldo y justamente la misma persona que propuso de adoptar un niño a distancia, comentó que había que dejar de hacerlo. Me vinieron a la mente las fotos de la primera niña argentina que ayudamos (y ya me estoy incluyendo en la historia), que creció y acabó sus estudios. De la africanita con la sonrisa más bella que jamás ví que nos adjudicaron luego, del niño morenito que llegó después y hoy, precisamente hoy que tenía que llamar para dejar de pagar la cuota, nos ha llegado la foto del niño que ayudamos ahora. No me ha parecido feliz, a pesar de que intentaba parecerlo. Lo ha visto mi hijo pequeño y ha querido saber como se llama, leer su carta. He cogido el telefono, pero no he sido capaz de cancelar la adhesión. He preguntado sólo cuanto debemos y cuanto queda por pagar este año para hacer cálculos. Cálculos duros, la crisis no bromea. Pero cómo puedo dejar a un chaval que no consigue sonreir... Me siento mal sólo de pensarlo. Es una locura, lo sé, pero mañana iré, sacaré por primera vez el dinero de lo poco que queda en mi cuenta y pagaré hasta el final del año. Para entonces quizá nuestra suerte haya cambiado y yo haya encontrado trabajo, quien sabe y entonces no hará falta terminar con esta historia que influencia tantas vidas. Porque no es sólo la cotidianidad del niño a través de la escolarización, sino lo que puede significar para la familia en un segundo momento, una esperanza de desarrollo. La esperanza es lo último que se pierde y no seré yo a echarla por la borda.
Un giorno quasi di pioggia a quasi nessuno va di andare ad un’oasi del WWF . Appena abbandoni il panda-salvadanaio e salva-natura, il vento attacca frontalmente il tuo cappuccio e la protezione contro l’invisibile sequenza di linee trasparenti disegnate nell’aria finisce. Il cielo smette di piangere proprio nel momento in cui cominci a sentire sotto i piedi il crepitio della stradina fatta in legno che porta al belvedere e all’acqua. Animali alati bagnano immobili le loro piume, in silenzio sulla superficie dello specchio che riflette la piccola torre in lontananza e le forme capricciose delle nuvole, che invece corrono e si fermano, camminano chiacchierando fra di loro e lasciando passare ogni tanto un roseo e grigio pezzo di foglio. La calma in mezzo a tutta questa vita è Infinita.
Un día descubrió que no le bastaba leer. Necesitaba escribir. Para ello tuvo que hacer un largo viaje interior que duró años y que terminó con un viaje real a la tierra de la energía positiva, Egipto. Y así vió claro su camino.